‘Gracias a Dios’: Ozon frente a los abusos sexuales en la Iglesia

fgraciasadiosbanner

 

Por Eduardo Nabal

 

Aunque Ozon afirma que su película tiene el objetivo de dar voz a las víctimas de los abusos sexuales y no atacar a la Iglesia, la institución eclesiástica no queda muy bien parada en la excelente Gracias a Dios, que muestra un retrato feroz de la endogamia, el inmovilismo y las estratagemas de autoperpetuación y que es un alegato contra el silencio cómplice de las altas instancias de la jerarquía católica. La mirada escandalizada de Alexandre (Melville Poupad) da paso al punto de vista de otros personajes que se suman en su cruzada personal contra el silencio que ha rodeado a loa abusos de un sacerdote durante varios años en campamentos infantiles. La mirada atónita y los recuerdos dolorosos dan paso a la acción cuando las gestiones de Andrè provocan una investigación en toda regla, surgiendo nuevas víctimas de abusos infantiles que van tomando la palabra y adquiriendo un protagonismo colectivo.

Estamos ante algo más que una mezcla de ficción y documental, o ante mucho más que un filme de denuncia (que no deja de serlo en ningún momento), ya que a Ozon le interesa mostrar los sentimientos de unos -pocos pero significativos- personajes masculinos de diferente carácter y procedencia y también con distintas visiones de la institución eclesiástica, desde el ultracatólico Alex hasta el ateo Francois, que da vida a un nuevo protagonista del relato, dispuesto a tomar el camino de la investigación policial. El último personaje, de procedencia más desfavorecida es el joven Emmanuel, con problemas físicos y psicológicos que bien pudieran ser secuelas de los abusos. Con él aparece la idea, la metáfora de la cebra o el personaje demasiado inteligente para adaptarse socialmente. Juntos crean una página Web donde recogen el testimonio de otras víctimas de los abusos del padre Preynat, protegido por el manto del silencio culpable del cardenal Barbarín.

Gracias a Dios rehúye cualquier atisbo de morbo o sensacionalismo, pero no tiene pelos en la lengua a la hora de hablar de las experiencias vividas por sus protagonistas, la actitud ambivalente de algunas familias, o el encubrimiento de los altos cargos de la Iglesia.

El filme pasa del estoicismo religioso de Alexandre al ateísmo militante de Francois, pero se reserva su carta más contundente en el desamparo iracundo de Emmanuel, el menos dispuesto a perdonar los abusos sufridos, que repercuten en su árida existencia actual. Gracias a Dios es uno de los filmes más austeros del maestro Ozon, donde menos libertades se permite en el juego entre el fondo y la forma, y gracias a las magnificas interpretaciones y al cuidado de los encuadres también una de sus “grandes películas”.

En resumen, el filme de Ozon no escatima detalles al mostrar el carácter monolítico y casi “Intocable” de la institución eclesiástica. Aunque incluye breves ‘flash-backs’ de los abusos sufridos por los protagonistas en su infancia, elude el tremendismo a favor de una denuncia firme contra la hipocresía y la doble moral de los altos cargos que encubren los abusos y se vanaglorian de que estos hayan prescrito judicialmente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s