‘Que otros sean lo normal’, de Leandro Colling*

70547297_639794296546456_2309246981249171456_nPor Gracia Trujillo

Es un placer para mí escribir el prólogo de este libro por varias razones. La primera, porque es a la publicación en castellano de este valioso trabajo de investigación, que merece mucho la pena que la gente activista y/o académica hispano hablante lea. La segunda está contenida en la primera: es un buen trabajo, en clave comparada, que arroja luz a cuestiones importantes y que nos interesan a muchxs. Y la tercera, aunque también podría ser la primera, porque siempre es un motivo de alegría que alguien como Leandro Colling, investigador y docente de la Universidad Federal de Bahía (UFBA), Brasil, a quien conocí porque un día leyó mi investigación (publicada, por cierto, en esta misma editorial, a la que hay que agradecer su labor de difusión desde hace años de nuestros trabajos), me haya pedido que escriba estas líneas. Dedicarse a la investigación en estos ámbitos nuestros de los estudios feministas, queer/cuir, decoloniales, y un maravilloso etcétera, que tanto nos ha costado y nos cuesta defender muchas veces en algunos entornos académicos tiene estas cosas: de vez en cuando te ofrece, a modo de guiño, encontrarte con gente como Leandro, personas que se convierten en colegas, cómplices académicos, y amigos, y lo hacen todo bastante más divertido.

Este libro recoge el trabajo que Leandro realizó entre 2013 y 2014 en Argentina, Chile, Portugal y el Estado español. El objetivo que se planteó fue analizar cuáles son las diferencias entre los movimientos lgtbi y queer (también llamado en algunos contextos “de la disidencia sexual”) en estos cuatro contextos. Para llevar a cabo esta investigación, el autor hizo una exhaustiva recogida de fuentes bibliográficas, incluyendo textos considerados de “ficción” para comprender la producción de subjetividades a nivel local, idea que me parece muy acertada y que suele echarse en falta en la gran mayoría de los análisis sobre movilización social. El trabajo de campo que realizó incluye también treinta y cinco entrevistas en profundidad a activistas e investigadorxs sobre temas lgtbi y queer en cada país.

Para alguien como la que esto escribe, que trabaja desde hace años en temas relacionados con los movimientos lgtbi- queer, y trans-feministas, es un placer leer libros como este, que ya desde el comienzo plantean una crítica, que comparto, a lo que supone escribir un texto “científico”. Leandro se salta deliberadamente la clásica división entre lo teórico y lo empírico, utilizando una original (y sexual) división entre las secciones del libro y escribiendo, en muchos momentos, en primera persona; así, mientras avanzan las páginas, entrecruza la reflexión de carácter más teórico con apuntes sobre los locales de ambiente de las ciudades en las que hace trabajo de campo, por ejemplo, con impresiones sobre las personas entrevistadas, etc. Es esta una investigación que está bien hecha, es amena (lo cual es muy de agradecer), y no sólo es interesante, sino que nos recuerda que sigue siendo necesario escribir sobre estos temas todavía poco bienvenidos en la “Academia”, como comenté al comienzo (y en esto me atrevería a decir que coinciden los cuatro países analizados). Tal vez en mi caso particular haya influido en mi lectura el hecho de que no sólo comparto una afinidad de temas de investigación con el autor (y una visión política), sino que conozco a gran parte de las personas entrevistadas, algunas de las cuales son incluso amigxs, algo que hizo que el libro me atrapara todavía más. Lo leí, además, después de que se presentara en el Congreso Internacional Desfazendo genero, que se realizó en la Universidad Federal de Bahía (UFBA) en agosto de 2015, evento al que Leandro, coordinador del mismo invitó, entre otras, a las personas que le habían inspirado con sus trabajos, activismo, etc., en esta investigación. Fui una de las afortunadas en ser convocada al Desfazendo, que resultó un evento muy fructífero en todos los sentidos, activista y académico (¡como si se pudieran separar!). Leer este libro ha sido como volver al escenario de aquel Congreso, a Bahía de nuevo, y a aquel grupo genial que incluía a Milena Britto, Joao Manuel de Oliveira, Sergio Vitorino, Marlene Wayar, Susy Shock, Juan Pablo Sutherland y Felipe Rivas, entre otrxs… muchxs de los cuales están en las páginas de este libro conversando con el autor sobre los temas que nos ocuparon, preocuparon y divirtieron también aquellos días, y en esas seguimos. Sólo después de leer el libro entendí que aquel evento fue, en parte, la reunión de activistas y teóricos que habían integrado y/o inspirado esta investigación. El círculo no se podía cerrar de manera más perfecta.

Creo que este trabajo es muy útil para clarificar conceptos como queer, o cuir, si se prefiere por una cuestión geopolítica, y desmontar tanto lugar común que existe sobre el mismo, lo que no significa que el autor haga una lectura acrítica, todo lo contrario. Las prácticas políticas queer, o transviadas en el contexto brasilero, no surgieron en Estados Unidos, ni lo queer se refiere a algo meramente académico y anglo en todos los contextos, aunque es cierto que en algunos (como el de Brasil, precisamente) pueda resonar así. Como señala el autor aquí, “es muy difícil pensar que existe una nacionalidad específica para los estudios queer” (p. 181). Dependiendo del contexto y de las genealogías, es decir, de cómo los estudios queer se han desarrollado y han sido leídos en cada realidad, tienen una mayor o menor radicalidad, además de que se nombran de maneras diferentes también: queer, transviados, transmaricabollos, disidencias sexo- genéricas, etc.

Lo interesante (y su potencia política) está en ver a qué nos referimos con las teorizaciones y activismos queer, o como prefiramos llamarlos. Hay un núcleo común que estaría integrado por la crítica a la política identitaria, al mismo tiempo que son hiperidentitarios con las identidades más subalternas; la lucha contra el binarismo de género y sexual; la autonomía política; y la idea de que la cuestión prioritaria no es la demanda de derechos y la estrategia a seguir la negociación institucional, sino la batalla cultural, y en la calle. Con colectivos queer nos referimos entonces (así aparece recogido aquí) a los de organización asamblearia, que se autogestionan, son críticos con las múltiples diferencias excluyentes (de clase, de raza, de etnia, de estatus legal, capacidad, etc.), y con el movimiento lgtbi mainstream, institucionalizado y centrado en unos avances legales que, en gran medida, entran en la lógica de la heteronormatividad. En relación con estos, el libro plantea una serie de preguntas que va analizando en cada caso como la relativa a cuáles fueron las condiciones políticas, sociales y culturales que explican estas demandas y su consecución, cuáles fueron las estrategias que se emplearon, qué falta ahora, en el escenario post derechos, o cuáles han sido los impactos de esos avances legales. En el caso del Estado español, la obtención de derechos como el del matrimonio han supuesto, hasta donde yo he analizado, una desmovilización importante, que corre en paralelo a la idea extendida en la sociedad (como pasa en los otros casos aquí analizados) de que la gente no heterosexual ya hemos conseguido todo lo que demandábamos y no nos pasa nada más.

El análisis comparado de los cuatro contextos diferentes muestra dos elementos comunes en los países analizados: uno tiene que ver con el papel de la Iglesia católica, que continúa realizando en los cuatro una oposición significativa a la lucha de personas lgtbi; el segundo aspecto, que me parece muy relevante, es el relativo a que, junto a la aprobación de leyes como la del matrimonio, las de identidad de género, o las antidiscriminación, no se han desarrollado, en los cuatro países, políticas públicas para lograr la plena ciudadanía de las personas lgtbi (por ejemplo, hay un déficit importantísimo en cuanto a políticas educativas para la promoción del respeto a las diferencias de género y sexuales, entre otras con las que se entrecruzan, en la escuela).

Otra cuestión que el autor apunta hacia el final es que, “grosso modo, el movimiento que se dice LGTB todavía es “gay”. En Argentina y en España las lesbianas poseen más protagonismo pero en Chile están bastante invisibilizadas. El movimiento trans, fuerte en Argentina y bien expresivo en España, es casi inexistente en Portugal y con una visibilidad creciente en Chile” (p. 241). En cuanto a las cuestiones específicas que Leandro identifica en las experiencias locales, es interesante ver cómo el tema de los migrantes lgtbi está más presente en España. En el contexto de Madrid, por ejemplo, el colectivo Migrantes Transgresorxs lleva años haciendo un trabajo importante al respecto, de cara a los activismos lgtbi, y a la sociedad en general.

Interesante es también la constatación, fruto de la investigación de Leandro, de que las perspectivas queer han contaminado a los grupos más institucionalizados, y lo han hecho mucho más de lo que lxs activistas imaginamos. Los activismos más moderados se han ido, en general, acercando a los más radicales en algunas cuestiones como la crítica a los binarismos de género y sexuales, o a la heteronormatividad. Pero las diferencias continúan (entre el activismo queer y el institucionalizado, y también dentro de estos mismos a su vez), y se hacen evidentes en algunos puntos como el de la afirmación de las identidades, entre otros. Esta investigación muestra que la percepción de que el activismo queer es anti-identitario o contrario a las identidades es falso. Por el contrario, el activismo queer llega a ser, en determinadas ocasiones, incluso hiperidentitario con las identidades más abyectas o marginalizadas como las bolleras/sapatonas masculinas, las maricas/bichas afeminadas, las pobres, las no monógamas, las diversas identidades y corporalidades trans*, etc.

En definitiva, es este un libro muy recomendable para toda la gente interesada en movimientos sociales (que, por cierto, deberían leer más sobre estas otras movilizaciones), y en los estudios, teorizaciones y activismos feministas, decoloniales y críticamente queer/cuir/kuir. Bienvenida esta publicación al castellano, que ojalá genere más conversaciones, debates y encuentros entre activistas e investigadorxs a ambos lados del charco.

*Prólogo a la edición en castellano (Egales, Madrid y Barcelona, 2019) del original Que os outros sejam o normal: tensões entre movimento LGTB e ativismo queer. (Salvador: EDUFBA, 2015).

 

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