Marina Torti: versos de nosotras, las otras

kaethe-butcher91

 

La joven poeta gaditana Marina Torti nos ofrece una miscelánea de su poesía intimista y disidente: Sangramos, Visible, Todo lo envuelve Fábulas del escalpelo es poesía anisosilábica, despojada de la artificiosidad de la rima, de ritmo proceloso y verbo incisivo, en la mejor tradición de la ‘poesía de la experiencia’, en la estela de la Gauche divine, inspiración de poetas como Gil de Biedma o Ana María Moix.

 

Sangramos

 

Me muerdes el labio, sangro.
Mientras tragas, veo cómo te relames.

Mi turno.
Humedezco mis dedos,
para mejor deslizarlos.
Entro, embisto,
una y otra vez, duro.
Me empujas con rencor,
odias querer tenerme dentro.
Te agarro firme,
vuelvo cada vez más fuerte.
Antes de llegar me pegas,
no consientes darme el placer de verte.

Tu turno.
Me sujetas, sin poder moverme bajas,
te adentras, siento tu rencor,
tus reproches, tu rabia, tu ira ahora mía.

Luchamos, peleamos, nos arañamos,
para después lamernos.
Nos penetramos,
una y otra vez,
cada embestida
más rápida,
más fuerte,
más profunda.

Y en ese mismo instante
nos miramos.
El dolor era demasiado bueno
para desperdiciarlo.

 

Visible

 

Despierto,
todo ese polvo menguando
enrojeciendo mis párpados,
demorando mis movimientos.
Atisbo de luz, me desentierro.
Escupo la arena que colapsa mi laringe,
intento pronunciar al menos una vocal.
Un grito gutural se abre paso
entre mis cuerdas vocales.
Una fuerza sobre humana
mueve los insultos movedizos
que me hicieron pequeña.
Ahora cual Gulliver ando
entre toda esa mezquindad,
ese miedo a la diversidad.
Mis lágrimas limpian los prejuicios,
todos los temores.

Frente al espejo, por fin visible.

 

Todo lo envuelve

 

Cada vez fuerzo más,
leo, estudio, matizo,
fragmento, analizo.
Vislumbró respuestas vacías
a mi pensamiento.

Retuerzo, desgarro, golpeo.
Mi odio es tan grande
que todos los espejos
muestran su luto,
entristeciendo mis ojos.

Cada vez fuerzo más,
mis neuronas no paran de patalear.
Las escucho dentro,
remueven mis miedos,
los alertan contra mí.
Adormeciendo quién soy.

Me destrozo, es nefasto.
Mis hemisferios son campos
quemados, solo lo enajenado
escapa a la masacre.
Da igual las lágrimas vertidas,
nunca volveré a estar viva.

Cada vez fuerzo más,
a veces pienso que da igual.
Lo que más duele
es verme desde fuera.
Hablando, bromeando,
parloteando sin parar.
Sociabilidad en estado puro.
Luego llego a casa y respiro,
me quito la máscara.
– Últimamente pesa demasiado –
Sola, sueño en degollarme.
Abrirme, verterme,
ver cómo escapo de mi cuerpo.
Alejándome por fin,
de alguien que nunca me quiso.

 

Fábulas de escalpelo (bisturí)

 

Descompuesto,
así está mi cuerpo sobre la mesa.

No recuerdo cuándo empezó la auto operación.
Simplemente el hígado me molestaba,
quizás las noches Chuequeras ayudarán.

Así que me abrí,
al principio solo por curiosidad.

Diseccioné mi talón de Aquiles,
y allí estaba tu cálida sonrisa.
Una leve incisión en la artería
y todos los recuerdos fluyeron
cual río AB positivo.
Después pese mi corazón,
había perdido algunos gramos
estos últimos años.
Quizás por quererte tanto
aunque el odio ayuda,
es un buen ejercicio de cardio.

Y así todas las noches
buscando mi redención.
Abro, cierro, coso, descoso.

Fábulas de escalpelo, mis favoritas.

 

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