‘Mi gato Yugoslavia’, el maullido de la guerra

Por Eduardo Nabal

La serpiente y el gato. El amor y la guerra. La historia de un país, Yugoslavia, masacrado por una de las guerras más sangrientas de las últimas décadas, el choque de culturas, la pervivencia de prejuicios, la economía, las religiones, los intentos de reunificación familiar y, sobre todo, el fantasma del exilio atraviesa uno de los debuts literarios más sorprendentes de los últimos años. 

El joven escritor finlandés Pajtim Statovci, de origen kosovar, igual que uno de los protagonistas de su novela, el a la vez atormentado y lúcido Bekim, exorciza, en una novela, donde no falta el ritmo, la tensión, el humor, la sensualidad, la fábula, la crudeza y finalmente la melancolía, sus fantasmas acerca de su verdadero origen, la capital de Kosovo. Paralelamente, hasta que el tiempo une ambas narraciones, conocemos el difícil periplo de Ermine, madre del protagonista, casada por obligación con un hombre machista y violento con el que tiene varios hijos y abandona el país en el momento del estallido de un conflicto bélico que va a sacudir Yugoslavia durante varios años. 

Bekim, perdido entre sus ligues en esa Finlandia, donde aún es señalado por su orientación sexual y condición de inmigrante, busca un animal doméstico que le haga compañía y encuentra una boa conscriptor que, con su comportamiento inicialmente esquivo y sinuoso, sólo consigue ahuyentar a casi todas las visitas. Pero en la barra de un bar de ambiente el a la vez inseguro e imaginativo Bekim se topa con un impertinente gato, un felino que habla y hace y dice cuanto le viene en gana escupiendo a la cara de su nuevo amo toda suerte de injurias de corte fascistoide, llamándolo “moro” y “maricón” y arañándolo sin piedad. 

En la historia de un país devastado por la guerra, de un infeliz matrimonio de conveniencia, en el exilio a un nuevo lugar donde deben aprender una lengua y unas costumbres extrañas para ellos, nos topamos con claros símbolos de los espectros que aún habitan en la mente del joven Bekim, de momento, satisfecho con sus esporádicos encuentros sexuales con otros hombres, solteros o casados. 

Al mismo tiempo se desarrolla la ceremonia nupcial, el desencanto vital y la huida de Ermine, sometida a los dictados de una sociedad patriarcal se ve obligada a huir de su tierra, dejando tras de sí la sombra de los bombardeos y un montón de recuerdos como mujer sometida a los dictados religiosos. La historia, como la propia Yugoslavia, se fragmenta en el pasado y el presente que se influyen de forma incisiva y estremecedora, aunque el autor sabe también acercarnos a esos momentos de ternura, dolor e intimismo que viven sus personajes, solos o acompañados de criaturas dotadas de un extraño poder de seducción. 

La prosa ágil, valiente y con claros matices autobiográficos del primer libro de Pajtim Statovci nos pone frente al peso de la violencia pasada, sobre el intento de las nuevas generaciones por rehacer sus vidas, olvidando la matanza, aceptando el exilio y abandonando, en última instancia, también a sus propios padres. Novela de iniciación, pero de increíble madurez creativa, a la vez densa y poética, Mi gato Yugoslavia es una fábula hiperrealista sobre dos seres divididos, una madre, un hijo y un país despedazado al que el protagonista masculino vuelve en busca de una, siempre incompleta, reconciliación con los traumas de ese pasado en el que fue siempre un niño “diferente a los otros”.  

Con algunos pasajes de un sombrío y cínico humor negro a través de las sentencias de ese gato parlanchín y con un hondo humanismo en su descripción de los cruces de las fronteras en busca de la supervivencia y la dignidad, Mi gato Yugoslavia es ya una novela de repercusión mundial por el espíritu a la vez ácido y clarividente con el que se acerca a la crueldad y la flaqueza de los seres humanos en situaciones difíciles, aturdidos por las circunstancias históricas que les ha tocado vivir. Aunque la lúdica, despiadada e ingeniosa historia de dos vidas y un país se cierra con final más o menos feliz, siempre quedan rasgos, sombras detrás de este espejo de la historia contada a través de varias generaciones que construyen y a la vez forman parte de mundos diferentes y complementarios.

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