‘Falling’, la fábula generacional de Vigo Mortensen


Por Eduardo Nabal

La opera primera como realizador del célebre actor Viggo Mortensen tal vez no sea una película perfecta, pero si es un filme valiente y con memorables ráfagas de intensidad, debido a la mezcla de crudeza y poesía que desprenden sus imágenes y, sobre todo, a la colosal interpretación de Lance Henriksen como Willis, el huraño y, por momentos, insufrible anciano padre de ese piloto de aviación casado con otro hombre que encarna, con contención y sutileza, el propio realizador. 

La película funde dos tiempos y también dos espacios políticos, el de la Norteamérica salvaje y reaccionaria y la del intento por la renovación y la buena acogida de los valores sensibles, encarnada por la pareja masculina y esa hermana, superada por los desaires de su padre, a la que da vida con intensidad Laura Linney. 

Falling mezcla el drama intimista con la comedia negra, lo anárquico con lo desesperante, la naturaleza con la búsqueda de un apartamento en la ciudad, pero es, sobre todo, la descripción de la difícil relación entre un padre misógino, homófobo, racista y anclado en los viejos esquemas y un hijo gay, sensible y que recuerda el amargo momento en el que sus progenitores se separaron de forma brusca y trágica. 

Mortensen demuestra un sobrado dominio del lenguaje narrativo, aunque el filme, con claros matices personales, tiene, en algunos momentos, el aire de un drama teatral apoyado en diálogos incisivos, inteligentes o lapidarios puestos en boca de uno de los ancianos más imposibles y desconcertantes del cine reciente. 

Entre la sordidez de las relaciones actuales entre los personajes en declive, el realizador y guionista introduce momentos que ambivalencia y lirismo, arropados con una exquisita fotografía de Marcel Zyskind y una ajustada partitura del propio Mortensen, que pasa de la fábula generacional al melodrama sin dejar de transitar la comedia de costumbres y la visión, no siempre halagüeña, de la vida estadounidense, incapaz de salvarse de sus propios fantasmas. “

Falling es una más que curiosa opera primera, es el debut de un actor que aporta su propia visión de la autodestrucción de una familia y el coraje de unos supervivientes emocionales filmada con empuje y aliento, con diálogos penetrantes y una mezcla de crueldad y acidez que no excluyen los instantes en los que los personajes se contradicen a sí mismos, dando ráfagas de humanismo a su negra historia de un clan en descomposición, que ya llevaba en su origen la semilla de ese relativo caos que ahora se ha adueñado de sus vidas.

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