Gloria Fortún: «En las filas de Pankhurst hubo cantidad de ‘suffragettes’ obreras»

Por Eduardo Nabal

Gloria Fortún (Madrid, 1977) es escritora y traductora. En 2021 publicó el poemario Todas mis palabras son azores salvajes y en mayo de este año publicará la novela Roja catedral. Entre sus traducciones, encontramos el clásico de la crítica literaria feminista Cómo acabar con la escritura de las mujeres, de Joanna Russ. Ahora acaba de verter al castellano Mi historia, de Emmeline Pankhurst.

EDUARDO NABAL.- A algunos, tal vez desde la distancia histórica, la ignorancia o incluso el prejuicio, nos sigue sorprendiendo la violencia que desató la lucha por el “derecho al voto” de las mujeres. ¿Qué estaba en juego en esa “batalla”?

GLORIA FORTÚN.- La lucha de las suffragettes, ala radical de las sufragistas británicas capitaneada por Emmeline Pankhurst, jamás puso en riesgo una sola vida más que las de sus militantes, pues como mujeres dadoras de vida era a lo que más valor otorgaban. Su activismo empezó con la distribución de panfletos en ferias y fue escalando hasta llegar a hacer escraches, sabotajes e incluso provocar incendios (siempre asegurándose de que no había nadie en los lugares a los que prendían fuego). Pero, si su acción directa se radicalizó, fue precisamente por la violencia de las autoridades. En la autobiografía de Pankhurst se relatan momentos terroríficos: palizas en la calle, la tortura de la alimentación forzosa… Lo que estaba en juego era la vida y la dignidad de las mujeres de Reino Unido. Debido a que ejerció de trabajadora social y también fue registradora, Emmeline Pankhurst se dio cuenta muy pronto de que los políticos varones jamás hacían leyes a favor de las mujeres, por lo que era necesario que las mujeres votaran para mejorar sus vidas. El derecho al voto de las mujeres era una necesidad extrema.

E.N.- Emmeline Pankhurst se muestra como una testigo fiel y, en ocasiones, incendiaria, y también habla de su hija y de las amistades que las fallaron. ¿Tuvieron el apoyo del Partido Laborista en todo momento por su reivindicación sociopolítica?

G.F. Las suffragettes no tuvieron apoyo real de ningún partido, ni de izquierda ni de derechas, y por eso su lucha duró décadas. Asimismo, fue por este motivo que decidieron anteponer la lucha por el voto de las mujeres a cualquier militancia política y si alguna de las activistas priorizaba un partido a esta lucha era automáticamente invitada a dejar el movimiento. Pankhurst no se andaba con chiquitas. Lo que llevaba era un ejército y ella era su capitana. En este sentido, no tuvo miramientos ni siquiera con su propia hija Sylvia, ni con amistades muy íntimas.

E.N.- ¿Qué opinas de la película Sufragistas, de Sara Gavron? Recoge la visceralidad del momento pero tiene algunos tintes en los que, al contrario que el testimonio, de Pankhurst, parece querer embellecer el horror.

G.F.- Me gusta que la película haga hincapié en la cantidad de suffragettes obreras que hubo en las filas de Pankhurst. Muchas veces nos imaginamos que eran un grupo de señoras de clase alta y había una diversidad muy potente entre ellas. En este sentido, pienso que es una película relevante, aunque creo que aún no se ha hecho el gran biopic sobre Emmeline Pankhurst (en el film de Sara Gavron sale de refilón, interpretada por Meryl Streep), su incombustible lucha y los horrores de la cárcel, las huelgas de hambre y la violencia institucional.

E. N.- El derecho al divorcio, el aborto, las conquistas de las lesbianas ¿crees que aún queda mucho por hacer?

G. F.-  En los países donde hemos conseguido todas estas cosas nos queda ahora imaginarnos otra forma de hacerlas. Como dijo Audre Lorde, “las herramientas del amo no desmantelarán la casa del amo”. Debemos repensar cómo vivir sin capitalismo, sin militarismo, poniendo en primer lugar la vida y no el poder, relacionándonos de forma horizontal y no jerárquica, y cuidando nuestro malogrado planeta. Pero también mejorando las cosas desde dentro (por eso es fundamental que todas las personas podamos votar), porque si no podemos vivir con dignidad, ¿cómo seremos capaces de soñar otros mundos?

E.N.- Si tuvieras que recomendar una novela o cuento donde se hable del momento de la lucha sufragista ¿Cuál sería?

G.F.Emmeline Pankhurst hace en su autobiografía una fantástica labor de genealogía feminista al nombrar a todas las mujeres y a los aliados del movimiento por el voto femenino, un acto precioso de reconocimiento. Otro libro escrito hace pocos años por Diane Atkinson va más allá y es casi una enciclopedia del movimiento. Lamentablemente, aún no está traducido al castellano. Se titula  Rise Up Women: The Remarkable Lives of the Suffragettes. Para el contexto español, no quiero dejar de recomendar los libros de Clara Campoamor que está publicando Editorial Renacimiento con tanto acierto. No olvidemos que las mujeres españolas votamos por primera vez gracias a Clara Campoamor. Pero creo que me preguntabas por ficción. Ahora mismo me vienen a la cabeza la novela Ángeles fugaces, de Tracy Chevalier y el cómic Sally Heathcote. Sufragista, de La Cúpula.

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