Mónica Redondo: «El Orgullo Crítico habla desde la multiplicidad de identidades disidentes pero no se queda en lo identitario»

Por Eduardo Nabal

De Mónica Redondo, también conocida como Monik Round, se podría decir, por ejemplo, que es activista ciclobollera, transmaricabollo, profesora de Matemáticas, pero es mejor que se presente ella misma.

EDUARDO NABAL.- Si no es demasiada injerencia, ¿nos puedes hablar un poco de tu trayectoria política? Porque tal vez eso explique por qué has tenido, junto a otras, tanta fuerza a la hora de impulsar asambleas en torno al Orgullo Indignado.

MÓNICA REDONDO.- Mi trayectoria política empieza prácticamente en mi infancia, en las movilizaciones vecinales de ‘La Vaguada es Nuestra’ en el barrio del Pilar-Herrera Oria, frente a la especulación inmobiliaria, la llegada al barrio de la M-30 (eufemísticamente llamada calle 30) y la construcción del primer macro centro comercial madrileño. Ya en la adolescencia empecé a militar en juventudes comunistas, más tarde en Izquierda Unida y paralelamente en el movimiento estudiantil de la UAM y en los movimientos feminista (A por todas) y ecologista (Pedalibre, Conbici). A mediados de los 90 dejé la militancia partidista e institucional universitaria y me volqué en luchas más de base. Salí del armario (¡hace ya 30 años, Diosas, tengo que celebrarlo!) y estuve colaborando con LSD (mi amanta de aquel tiempo estaba allí) y después, ya a finales de los 90 , participé muy intensamente en la ‘Escalera Karakola’, donde montamos un grupo feminista bollero llamado las Goudous. También estuve en las Walkirias, el grupo de autodefensa feminista, y un tiempo más tarde promoví junto a unas amigas el fanzine Bollus Vivendi.  En los dosmiles nos juntamos varias activistas de distintas generaciones karakoleras junto con algunas exmiembras de LSD y La Radikal Gai y formamos el Grupo de Trabajo Queer (GTQ). De aquí salió el libro colectivo El eje del mal es heterosexual y un trabajo interesante de autoformación asamblearia queer y de acciones directas, incluida nuestra participación crítica en el orgullo que ya empezaba a ser tomado por el gaycapitalismo y se imponía la carroza cabalgatera sobre la denuncia política. Después a partir de un blog que creé, Ciclobollos Dykes on Bikes,  montamos un grupo queerbicicletero que pese a ser pequeño llegó a formar parte tanto de la Coordinadora estatal en defensa de la bicicleta (CONBICI), como de la incipiente contestación al orgullo oficial en forma de Orgullo Crítico. Unos años más tarde, ya con el 15M, convoqué desde el facebook de Ciclobollos a la manifestación y a las primeras asambleas de lo que sería la Asamblea Transmaricabollo de Sol. Dentro de la BiciCrítica (la masa crítica bicicletera madrileña) también promoví el comando transmaribolloqueer bicicrítico, que salía los últimos jueves de cada mes durante casi dos años para incorporarse a la masa.

E.N.- ¿Sabes más o menos cuándo y nos puedes decir por qué el llamado «Orgullo oficial», ese que sale en todos los medios como el “único relevante”, se fue desgajando, separando y surgió el llamado “Orgullo Indignado”? Razones, fricciones y logros.

M.R.- Como te comentaba, la grandilocuencia del orgullo oficial no convencía  a mucha gente, parecía que iba a morir de éxito, pero de éxito neoliberal; el capitalismo siempre intenta fagocitarlo todo.  La consecución del derecho al matrimonio estaba provocando ya demasiada desmovilización. En GTQ ese año llevamos una pancarta que decía: «¿Y ahora qué?», y al llegar al final de la mani el “presentador” leyó nuestra pancarta, como hacía con todas las demás; pero al oír nuestros lemas críticos megafoneros respondió subiendo a tope el volumen del A quién le importa, de Fangoria. Una censura en toda regla. La FELGT y COGAM junto con la asociación de empresarias de Chueca, AEGAL, tenían tomado el Orgullo; y hasta hoy. De ahí salieron grandes carreras políticas y se llenaron los bolsillos de muchos “espabilaos”. La autocomplacencia, el posibilismo y el oportunismo tanto políticos como empresariales desplazaron absolutamente el objetivo original de la manifestación. Ahora se hablaba de cabalgata. Los medios de comunicación y la izquierda institucional reforzaban y salían reforzados también por este modelo de  macroevento-espectáculo. La incomodidad que muchas empezábamos a acumular con este modelo impuesto fue racumulando apoyos y fuerza y nos fuimos coordinando en una plataforma asamblearia. Primero fue una confluencia alrededor de una pancarta común, el Bloque Alternativo, y una  acción directa durante el orgullo en 2007, se paró la carroza de Fangoria y se hizo una performance con mucha carga política, denunciando la mercantilización del Orgullo. Al año siguiente fuimos con el movimiento ecologista en la primera marcha alternativa al Orgullo, fue el primer orgullo crítico (alternativo) fuera de la mani “oficial”, por la calle Atocha, con el lema “Liberación Sexual Sin Consumismo. No más Sangre Por Petróleo”. Leímos el manifiesto las ciclobollos megáfono en mano en la Plaza del Reina Sofía. A partir de ahí se hicieron varios orgullos críticos, uno en Vallecas y otro en el Centro. Llegó el 15M y desde la Asamblea Transmaricabollo de Sol y Acera del frente, migrantes transgresoras y algunos grupos e individualidades más nos coordinamos para montar lo que sería el Orgullo Indignado. Ese año fue impresionante, vino mucha gente y leímos el manifiesto subidas a la osa de Sol (lectura final que se repitió allí durante varios años). Al año siguiente, 2012, lo llamamos ‘Toma el Orgullo’ y también se organizó dentro de las coordenadas asamblearias quincemeras. Después ya volvió a llamarse Orgullo crítico y desde entonces funciona como una plataforma de individualidades y colectivos que se empieza a reunir en primavera para preparar los actos y la manifestación.  Esta siempre se celebra el 28J, otra de las reivindicaciones era que se respetara esa fecha histórica y no la que para el orgullo oficial es la fecha que mejor viene para captar al turismo nacional e internacional. 

E.N-Temas como la transfobia, la misognía, la bifobia, la putofobia, el exilio, la lucha contra la precariedad laboral y el canto a la diversidad sé que están, de un modo un otro, cerca de la idea de ‘El Orgullo Indignado’. ¿Qué se ha logrado y cuánto queda por hacer?

M.R.- Efectivamente, el Orgullo Crítico habla desde la multiplicidad de identidades disidentes a la norma sexual pero no se queda en lo identitario y en la lucha por la consecución de derechos. Fiscaliza la gestión que de estas luchas hace el movimiento elegetebero institucional, hace una crítica feroz al capitalismo rosa pero también hace una lucha política transversal a todas las cuestiones que tienen que ver con la justicia social. Este año el lema era «Sin Papeles no hay Orgullo». Muy oportuno precisamente tras la masacre que se ha producido en Melilla. «En las fronteras hay transmaribolleras», cantábamos el otro día. Y aunque no las hubiera, la Europa fortaleza y su fascismo es un tema que nos pone en guardia y más en un contexto de euforia militarista del gobierno ‘másprogresistadelahistoria’, en plena cumbre de la OTAN en Madrid, que entre otras cosas nos ha forzado a desplazar el Orgullo del centro de la ciudad. Pedimos la «Regularización Ya» de todas las migrantas. Estamos contra el pnkwashing israelí y apoyamos las luchas de los pueblos Palestino y Saharahui. Enfrentamos la serofobia del VIH y exigimos más inversión en prevención. También criticamos la falta de accesibilidad de la vivienda, la precariedad laboral, la crisis de la energía y sus consecuencias: la inflación y el empobrecimiento de toda la sociedad en un contexto de pandemia y cambio climático. Defendemos la sanidad, la educación públicas así como una mayor inversión en servicios sociales. Por supuesto,  apoyamos y defendemos los derechos de las trabajadoras sexuales, de las trabajadoras del hogar y de cuidados y la autodefensa frente a las agresiones transmaribollófobas. El verdadero trabajo frente al fascismo lo hace este Orgullo. Esto y mucho más está en el manifiesto de este año.

E.N.- ¿Crees que los grupos de izquierda alternativa han entendido de buenas a primeras eso del Orgullo Indignado, o su concienciación y empatía no ha sido todo lo satisfactoria que debía saber sido?

M.R.-Hay de todo, pero desde luego la izquierda real, la que crea redes de lucha en las calles, barrios y plazas está mucho más cerca del Orgullo Crítico que lo que estuvo nunca del “oficial”. Otra cosa es el PSOE  y resto de izquierdas institucionalas. La lucha en las calles nunca les vino muy bien, si no es para hacerse alguna que otra foto. Cuestión aparte es también el feminismo terfstitucional que tiene un discurso de odio que no tiene cabida en el Orgullo Crítico y en el que coinciden tristemente con los grupos de ultraderecha. Y también estaría la izquierda neorrancia y rojiparda que añora los tiempos de la familia nuclear y radiactiva. A esta izquierda le parecemos demasiado modernas. Muchas de ellas coquetean con los discursos terf, otras nos vienen a estas alturas a hablar de la diversidad como trampa; efectivamente, la trampa que les vino a ellas siempre bien para obviarnos, mantenernos calladas y colgarse medallas de progres. Pretenden reinventar aquello de la opresión fundamental y reclamar a estas alturas al obrero blanco y ejpañol como sujeto revolucionario. Lo dicho, nostálgicas y muy poco originalas. Y no, ya no hay quien nos pare, ya no hay quien nos pueda callar.

E.N.- ¿Cómo ves el futuro del Orgullo Indignado? Porque visto lo visto ya nadie lo puede parar

M.R.- El Orgullo Indignado o Crítico tiene ya, como te he comentado, una larga historia, este año en Carabanchel ha reunido cerca de 20.000 personas, pero no es un dato nuevo, viene siendo la cifra que se mueve desde hace ya unos años. El Orgullo Crítico es el orgullo heredero tanto de las luchas de Stonewall como las de las valientas que salieron a dar la cara rambla arriba en los 70 en Barcelona, en una época en que el fascismo español andaba aún pegando tiros en las manifestaciones. El Orgullo oficial es un macroevento marca Madrid que vende mucho y será explotado hasta la saciedad por las instituciones y las empresas que se nutren del ‘pinkwashing». 

‘Mi hermano’, Jamaica Kincaid y la experiencia del sida en el Caribe

Por Eduardo Nabal El desgarrado pero, a la vez, lúcido y estremecedor testimonio de la escritora estadounidense de origen caribeño Jamaica Kincaid – que muchas veces ha utilizado su propia experiencia vital o la de sus seres queridos como armas contra el ‘establishement’- alcanza el concepto no solo de solidaridad y amor en su libro … Sigue leyendo ‘Mi hermano’, Jamaica Kincaid y la experiencia del sida en el Caribe

Un panóptico sexual: cine, homosocialidad e instituciones de control

Por Eduardo Nabal Determinadas instituciones que han afianzado la homofobia social como los colegios separados por sexos, los clubes masculinos o femeninos, algunos deportes, las iglesias, los conventos, los ejércitos, las cárceles, también han contribuido a liberar la homoscialidad. Y no pienso que se trate de una cuestión de “ante la ausencia de mujeres” o … Sigue leyendo Un panóptico sexual: cine, homosocialidad e instituciones de control

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s